Dejemos de hablar y abramos los oídos

Dejemos de hablar y abramos los oídos: Dejemos de hablar y abramos los oídos del corazón y la mente, para reconocer e incorporar todo lo bueno que llega a nosotros.

Dejemos de hablar y abramos los oídos: Dejemos de hablar y abramos los oídos del corazón y la mente, para reconocer e incorporar todo lo bueno que llega a nosotros.