La lengua castiga a todo aquel que habla mal

La lengua castiga a todo aquel que habla mal: La lengua castiga a todo aquel que habla mal del hijo ajeno.
Si usted va a criticar a los hijos de otra persona, siempre debe esperar a que los suyos tengan al menos noventa años.
De otra forma, se expone a la posibilidad de terminar tragándose sus propias palabras.
